El jabón, nuestro mejor aliado contra el Coronavirus

Después de revisar las publicaciones de estos días sobre cómo eliminar el coronavirus de manos, ropa y superficies, parece que hay unanimidad en que el jabón es la mejor opción. La más efectiva y la más barata.

Otra idea que se repite en las publicaciones es que para contener su expansión y frenar la pandemia tenemos dos herramientas: la higiene y el aislamiento responsable.

Líquidos desinfectantes como segunda opción

La OMS y los expertos recomiendan usar líquidos desinfectantes en el caso de que no se tenga la posibilidad de lavarse las manos. Constituyen la segunda opción porque son menos efectivos, más caros y más agresivos para la piel que el jabón. Con el inconveniente añadido de que algunos de ellos llevan componentes tóxicos como el triclosán.

Mejor usar jabones naturales sin detergentes

Fotografía cedida por Jasmin Sessler

Como el lavado de manos ha de ser frecuente es conveniente usar un jabón suave, ecológico y nutritivo que no agreda la piel ni el medio ambiente.

¿Cómo consigue el jabón acabar con el virus?

Para entender el mecanismo por el cual el jabón inactiva a los virus es necesario saber cómo son la moléculas de jabón, cómo se comportan cuando se disuelven en agua y cómo son los virus desde el punto de vista químico.

Las moléculas de jabón parecen cerillas minúsculas

Las moléculas de jabón tienen la forma parecida a una cerilla. Constan de una cabeza y una larga cola. Son muy pequeñas, puestas en fila cabeza con cola, cabrían 300 000 en un milímetro.

Cuando disolvemos el jabón en el agua estas “pequeñas cerillas” se separan unas de otras y experimentan una serie de fenómenos que las hacen agruparse en unas estructuras esféricas llamadas micelas.

Ilustración de Carlos Martí Sánchez
Ilustración de Carlos Martí Sánchez

¿Cómo se forman las micelas?

Una vez las moléculas de jabón están disueltas en el agua, las cabezas se cargan eléctricamente. Como las cargas de todas las cabezas son del mismo signo aparecen unas fuerzas eléctricas de repulsión entre ellas.
Otra característica de las cabezas es que son hidrófilas, es decir, les gusta el agua (se sienten atraídas hacia ella)
Sin embargo las colas son hidrófobas, huyen del agua y sienten afinidad por las grasas.

La micela es una estructura que permite a las colas estar alejadas del agua a la vez que las cabezas están en contacto con ella.

¿Cómo limpia el jabón?

La suciedad es de carácter graso, por eso, cuando el jabón disuelto en agua entra en contacto con una partícula de suciedad, miles de moléculas de jabón la rodean y se le quedan pegadas por la cola.

Ilustración de Carlos Martí Sánchez

Las fuerzas repulsivas, de las cabezas entre ellas, y las atractivas, de las colas hacia la grasa, generan tensiones que disgregan las acumulaciones de suciedad, aíslan los fragmentos y los rodean. Se forman micelas con la grasa en el centro y las moléculas de jabón adheridas, rodeándola, con las colas dentro y las cabezas en la parte externa (como si fuera una aceituna pinchada por muchas cerillas). Las micelas se eliminan en el aclarado.

Los virus son material genético envuelto en una película de grasa

Los virus, aunque son muy pequeños, tienen un tamaño unas 200 veces superior a las moléculas de jabón. Aunque los hay de muchos tipos, su estructura es sencilla y similar en todos ellos: tienen un núcleo con material genético (ARN) protegido por una envoltura de moléculas de grasa (bicapa lipídica) en la que se incrustan proteínas para engancharse a las células del ser vivo al que infectan.

Ilustración de Carlos Martí Sánchez

El jabón se comporta con los virus igual que con las grasas

Cuando las moléculas de jabón disueltas en agua entran en contacto con la envoltura del virus, se comportan como lo hacen con la suciedad (ambas están hechas de moléculas de grasa) Las colas se unen a los componentes de la bicapa lipídica y la rompen en fragmentos con los que forman micelas. El material genético queda desprotegido y el virus inactivado.

Ilustración de Carlos Martí Sánchez

Para que este proceso se materialice y la desinfección sea efectiva es necesario que el agua jabonosa llegue a todos los recovecos de la piel. Así, es importante que el lavado de manos se haga correctamente frotando por todas las zonas y dando tiempo a que el jabón actúe.

De la misma manera que se destruyen los virus, con un buen lavado de manos se acaba también con bacterias y demás microorganismos patógenos que podamos llevar adheridos a la piel.

Para concluir, me gustaría dar las gracias

Es una maravilla poder mantener la higiene con un método tan asequible. Una sugerencia para vivir estos días con serenidad y alegría es suscitar en nuestro interior sentimientos de agradecimiento por las cosas sencillas que tenemos y que hacen posible la vida. Gracias por el agua y el jabón que nos mantienen limpios y nos protegen.

Jabón ecológico Fresco

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